HECHO & COMENTARIO
130 balnearios a lo largo de 2.000 kilómetros del noreste del país están contaminados. Los expertos aseguran que se trata de una tragedia inédita.

Las misteriosas manchas de petróleo que aparecieron en el océano Atlántico a principios de septiembre están causando estragos: contaminaron más de 130 playas a lo largo de 2.000 kilómetros del noreste de Brasil, afectando a nueve estados, y los expertos explican que se trata de una tragedia inédita. 

 

La oceanógrafa Maria Christina Araujo, de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte (UFRN), aseguró que es un desastre "sin precedentes". "Al principio, se suponía que era un vertido ilegal en alta mar, pero en vista de la cantidad de petróleo esta posibilidad está prácticamente descartada. Lo que parece más probable es que se trate de un derrame accidental", dijo a la AFP.

 

Un informe elaborado por la Marina y el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (IBAMA), dado a conocer por el diario Folha de San Pablo, reveló que la diseminación de la mancha no fue "totalmente contenida" y ya afecta a algunos corales.​

 

Un análisis no oficial de Petrobras, según consignó el Folha, indicó que podría tratarse de petróleo venezolano, aunque el presidente Jair Bolsonaro no quiso confirmarlo: "Es reservado, no puedo acusar a un país. Si resulta que no es ese país, no quiero crear problemas con otros países", afirmó a los periodistas que le consultaron.

 

Bolsonaro ha estado en el ojo de la tormenta desde que asumió, el 1 de enero, por su política medioambiental. En agosto, su gobierno enfrentó severos cuestionamientos de parte de la comunidad internacional tras el aumento de la deforestación y los focos de incendio en la Amazonía.

 

En relación a las consecuencias ambientales del incidente, Araujo advirtió que los daños podrían ser "irreparables": "El ecosistema costero del noreste de Brasil es muy frágil, con manglares, calas rocosas y arrecifes de coral. En el manglar, un entorno con una biodiversidad excepcional, es prácticamente imposible eliminar el petróleo. Los ecosistemas tardarán años en recuperarse".

 

Además, la oceanógrafa explicó que el problema afecta a la fauna del lugar, como por ejemplo las tortugas, que están contaminadas y no pueden salir a la superficie.

 

El turismo y la pesca en la región se verían seriamente afectados. De acuerdo a las palabras de Araujo, algunos turistas ya no quieren ir a las exhuberantes playas de la zona.

 

El presidente de Petrobras, Roberto Castello Branco, reconoció ante una comisión del Parlamento que hasta el lunes se habían "recogido 133 toneladas de residuos oleosos": "Hasta ahora es un fenómeno muy extraño, no hay señales de que está disminuyendo. Es un desastre muy preocupante", indicó Castello Branco.

 

Clarín 

Miércoles 09 de Octubre, 2019
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