HECHO & COMENTARIO
Por TUFFÍ ARÉ VÁSQUEZ
En exclusiva para Forbes, Jeanine Añez dice que el escenario de violencia en el país andino deriva de que no se respetó la Constitución

Un fraude electoral le ha costado la pérdida del poder a Evo Morales, después de ser el presidente de Bolivia durante casi 14 años. El también dirigente de los cocaleros en la zona de Chapare, donde hay cultivos excedentarios e ilícitos que se dedican a la producción de cocaína, fue el político más poderoso de los últimos 20 años y el presidente con más permanencia en el Palacio de Gobierno, en la historia de Bolivia.

 

Su ambición por continuar lo hizo incurrir dos veces, el 21 de febrero de 2016 y el 20 de octubre de 2019, en la falta de respeto al voto, lo que provocó una reacción y una protesta ciudadana de 21 días, que le llevó a renunciar y a provocar un vacío de poder resuelto en dos días con la sucesión constitucional que recayó en la senadora Jeanine Añez, la presidenta de la transición.

 

En su afán de desestabilizar a la nueva gobernante, desde su asilo en México, Evo Morales impulsó durante dos semanas movilizaciones de sus sectores, lo que derivó en casi 30 muertes de civiles ocurridas en choques con militares y policías.

 

Después de diez días de diálogo y negociaciones, impulsada por mediadores internacionales, el gobierno y el MAS acordaron una ley para nuevas elecciones y un acuerdo de pacificación de Bolivia. Así se encamina el inicio de un cambio de ciclo post Evo Morales, que se iniciará con un nuevo presidente electo en el plazo de los próximos cinco o seis meses.

Jueves 28 de Noviembre, 2019
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