Economía
Por NATHALIE IRIARTE V.
Emprendedor, millenial, rapero, obsesivo, metódico e inversionista, así es el nerd millonario boliviano que triunfa en California.

¿TE CONSIDERABAN NERD O ÑOÑO EN EL COLEGIO?

 

Mmm, sí. Pero lo interesante es que en mi colegio en Bolivia ser nerd era un insulto y aquí en Estados Unidos ser inteligente es algo muy bueno. La persona que fui en el colegio era muy distinta, era mucho más introvertido. Entonces no era un empresario, ni un rapero, ni tan metódico como soy ahora. Mis compañeros de colegio solo conocen el 20 % de lo que soy ahora.

 

 

Alejandro Rioja usa lentes, aún es un poco tímido a pesar de que se obliga a hablar con mucha gente, tiene 23 años, buen sentido del humor y es graduado de ciencias de computación de UCLA, California. A Los 20 Alejandro, como casi todos los estudiantes de Silicon Valley comenzó a gestar una idea para que ingrese a una incubadora de negocios. “Yo había tenido varios fracasos en intentos de empresas con mis compañeros, pero no me desmotivaba. Sabía que cada fracaso me ponía más cerca de éxito”. Y así fue.  Junto a Miles Anthony – su socio y amigo– tuvieron la idea del millón: crearon un cargador portátil delgado, liviano, de buen diseño y que no daña las baterías de ninguna marca de teléfono y lo mandaron a fabricar en China. “Nos costó vender al inicio, pero despegamos y lo demás es historia”.

 

 

La historia de Flux Chargers a la que se refiere Alejandro es: llegaron a facturar más de 3 millones de dólares en 2017, fueron nombrados el mejor cargador por decenas de páginas de tecnología, tienen centros de distribución en Texas, Reino Unido y China, y sus clientes incluyen grandes empresas como Sprite, Nike, UCLA. El cargador se convirtió en una compañía llamada Flux Ventures que además se dedica al marketing. “Recientemente me retiré del día a día en Flux Ventures para poder darle más tiempo a otros proyectos. Mi socio Miles Anthony es ahora el nuevo Gerente General. Ahora trabajo como Senior Product Marketing Manager en una empresa de hipotecas en San Francisco llamada Loansnap”, cuenta.

 

Actualmente, y según su tasa de crecimiento de 15% del año pasado, Flux Ventures está valuada en 10 millones de dólares. El valor neto de sus ventas es de 5 millones y con esa historia bajo el brazo Alejandro no se hace drama de contar que fue llamado nerd en su adolescencia. Ahora es sólo una anécdota compartida con uno de sus ídolos, Mark Zuckerberg, quién sufrió de bullying en la escuela por estudioso y a quién aún hoy siguen llamando nerd en su propia creación: Facebook. Quizá Alejandro se esté ganando un lugar en la llamada revolución de los nerds´, que hace referencia a los inventos modernos del mundo digital.  Su empresa Flux Ventures incluye además de los cargadores Flux Chargers, a Flux L.A., una consultora de desarrollo de software y marketing que tiene proyectos con Google Glass, una marca de gafas inteligentes. También tiene Flux Capital, un fondo de inversión en desarrollo de tecnología y bolsa de valores.

 

“Planifico todo en pasos para cumplir metas y todo va a mi calendario. Tengo 5 metas diarias como mínimo y trato de cumplirlas. Soy un esclavo de mi propia mente”, cuenta Alejandro, quién está lejos de ser un jovencito promedio de 23 años. Mientras la mayoría de los chicos de su edad suben fotos de la fiesta del fin de semana, Alejandro sube fotos diariamente sobre sus inversiones en la bolsa de valores. “En Flux tenemos un monto destinado a inversiones de riesgo o a pruebas de mercado. Pusimos 100 mil dólares para invertir a diario en la bolsa para probar un algoritmo que estamos creando para encontrar patrones para realizar compras y ventas diarias de una manera diferente y segura. Una persona puede estudiar el movimiento de la bolsa por determinado tiempo, pero una computadora puede estudiar 100 años de movimientos, analizarlos y predecir los movimientos en base a probabilidades”, cuenta entusiasmado por su nuevo proyecto.

 

Alejandro compra y vende acciones de empresas como Google, Amazon, Shopify, Rnbn, entre otras. “El algoritmo es de compra/venta diaria, pero Warren Buffett es un inversionista a largo plazo. Para mí con menos capital es mejor arriesgar en movimientos rápidos. Tengo un monto de pérdidas diarias máximas de 5 mil dólares y luego de eso vendo”, explica. Esto ocupa algunas horas del día de Alejandro pero aparte el joven ha tomado un empleo fijo como encargado de Marketing de LoanSnap, una empresa norteamericana de préstamos hipotecarios. Allí Rioja hace de todo, desde programar contenidos para redes hasta pensar la estrategia de ventas y fidelización de clientes. “LoanSnap es el primer producto hipotecario que utiliza la inteligencia artificial para analizar la salud financiera del cliente y presenta opciones sencillas para mejorar su situación financiera. Usamos datos para analizar las opciones de financiamientos de nuestros clientes y por ahora solo operamos en USA”, explica. Alejandro tiene el enfoque y el orden de un empresario longevo pero al mismo tiempo las características de todo millenial. Sobre su generación dice: “Nos criamos con el Internet. Ergo, tenemos la ventaja de poder ofrecer a nivel global nuestros servicios y productos mediante la web. Pero a la vez, la competencia se ha incrementado debido a esto. Ahora no sólo debemos competir a nivel local, sino con otros empresarios en USA, Tailandia y China. Por primera vez, tanto los millennials como los pertenecientes a la Gen Z pueden crecer viendo a empresarios modelos a seguir que son jóvenes (Mark Zuckerberg de Facebook, Evan Spiegel de Snapchat, etc.). Esto es muy motivante. En previas generaciones, se valoraba más el hecho de trabajar en una empresa grande y por mucho tiempo”.  

 

Con solo entrar al calendario de Alejandro se conoce a un millenial total: en vez de agendar una cita con su asistente – como se haría cualquier empresario boliviano– se recibe un link de Calendly, una App que sirve de agenda digital y donde Alejandro tiene la opción de reuniones de 15, 30 o 45 minutos. 

 

Sus acciones y su mente funcionan con la analítica precisa de un algoritmo. Todo lo mide, lo analiza, lo procesa y luego actúa. ¿Ejemplos? mide lo que come para lograr aumentar el diámetro de sus bíceps para lograr la medida que es atractiva al promedio de las personas. Mide sus inversiones en la bolsa a diario, mide la cantidad de seguidores que gana en sus redes según sus posteos, entre otros.

 

“Creo que siempre fui metódico, pero también tiene que ver con lo que estudié. En Ciencias de la Computación la herramienta clave es: agarrar un problema grande y dividirlo en muchos problemas pequeños. Uno piensa todo en pixeles que son partes pequeñas de algo. Por ejemplo: yo quiero tener una compañía de 100 millones de dólares. Intento dividir las metas en pasos lógicos y medibles. Así no hay como perderse y uno tiene claro qué hacer. Mucha gente no tiene esos pasos claros, y está en el paso dos, sin hacer el uno. Y como no saben que tan cerca de su meta están, se rinden”. Alejandro habla de sus metas con la certeza de que uno más uno es dos. Y su gran sueño es crear un conglomerado de 100 empresas líderes en las áreas más diversas que van desde producir una barra de cereal vegana hasta la implementación de restaurantes atendidos por robots.

 

Y el ejemplo de tener una empresa de 100 millones es más que eso, es su meta: “En 2050 me veo como un empresario reconocido mundialmente con una compañía de 100 millones de dólares. Aún no tengo la solución para eso, pero tengo varios pasos pensados. Estudio las empresas y sé que solo algunos modelos de negocios son factibles para eso. Un restaurante es casi imposible que llegue a eso, pero negocios como Rbnb sí. Tengo una lista de gente con la que quisiera rodearme para ese objetivo. Las 3 variables para resolver ese problema son: la idea, el equipo y los inversores”, cuenta. Otra de sus metas de 2050 es volver a Bolivia para ser presidente y cambiar el sistema educativo por uno que permita que los jóvenes bolivianos puedan ser más competitivos a nivel mundial.

 

Alejandro mira al futuro, pero también estudia su pasado y dice que hay hitos que lo llevaron a ser quién es. La persona más importante y la base, según él, es su padre. “Mi padre prefería enseñarme matemáticas en vez de jugar fútbol. Gracias a esto gané seis olimpiadas de matemáticas a nivel nacional. Eso me dio mucha confianza en mis habilidades de lógica y analítica. Además, mi padre me animaba a pensar en grande. Siempre decía que la meta no era ser empleado de alguien sino tener una empresa propia. Además, tenía mucha confianza en mí, eso me ayudó”, cuenta. Luego dice que su único hermano tiene 18 años y que ahora está estudiando física en Los Ángeles. “De nuevo la influencia de mi padre”, dice y se ríe.

 

Su segunda persona más importante e influencia fue Steve Jobs. “Desde que Apple lanzó el Iphone en 2007, empecé a estudiar las biografías de Steve Jobs, Richard Branson, y otros. Eso me hizo pensar en que éramos personas similares, que sin necesidad de tener padres millonarios uno podía tener una idea que si la trabajas puede ser una idea multi millonaria”.  Y en sus pasos para el éxito hay mucha programación pues se pone metas mensuales, anuales y de cada 5 años. Pero sabe que si bien todo se programa hay cosas que cambian todo: “Si me hubiera quedado a vivir en Bolivia nada de lo que hice hubiera sido posible. Para mí lo más importante de estudiar afuera no fueron los libros de mi universidad sino las personas que conocí ahí porque eran gente como yo, tenía los mismos intereses. En sí, podría haber creado Flux en Bolivia porque todo fue online. Mandamos emails a China, hicimos Ecomerce totalmente. La limitación era la gente y las conexiones que uno hace”.

 

¿Qué limitaciones ves para los emprendedores cómo vos en lo nacional? “En Bolivia los empresarios todavía tienen una mentalidad más tradicional. Hace falta que piensen distinto. Además, que no hay el soporte de capital, lo más importante. Los inversionistas en EEUU destinan capital a proyectos que no tendrán retorno en 5 a 10 años. Por ejemplo, Amazon y Rbnb fueron proyectos

 

que no generaban ganancias durante mucho tiempo, pero ahora valen millones. En Rnbn los primeros 100 millones de usuarios fueron a pérdida. En Bolivia no hay inversionistas con esa capacidad y solo quieren invertir en negocios de corto plazo”.

 

Otra de sus recetas de éxito es cuidar la mente tanto como el cuerpo: Alejandro es vegano hace un tiempo y eso también tiene que ver con sus metas empresariales: “Intento pensarme como si fuera un atleta. Para ser productivo y ser el mejor debo estar 100 puntos física y mentalmente”. En todo lo programado que es hay una cosa que lo saca de su esquema: el rap. “Young Slacker es mi alter ego, es todo lo que no soy como persona y que puedo serlo mientras rapeo”, cuenta. En sus canciones Alejandro dice hablar de lo que no es en vida real: mujeriego, farsante, fiestero, amante de las drogas de los autos y de los lujos. Pero el joven es rápido en aclarar: “no uso drogas y no bebo”. Además, cuenta que no se da lujos. A pesar de tener una empresa que en valor neto calcula 5 millones, este joven vive en un departamento compartido con un roomate y se prepara su propia comida a diario.

 

Rioja dice que su único lujo ha sido contratar un estudio de grabación para grabar su álbum. “En la vida real soy un empresario un poco introvertido y callado. Cuando me convierto en Young Slacker, soy más extrovertido y soberbio como la mayoría de los raperos. Utilizo bling y cadenas de “oro”. Mientras Alejandro decide invertir su dinero en la bolsa de valores, Young Slacker en teoría lo gasta en fiestas y en marcas lujosas. En español mi estilo de rap es quizás más parecido a Bad Bunny”, cuenta y se anima a rimar algo: Vámonos a solas, donde no hayan testigos/ Y si tú eres mala, te voy a dar castigo/ Una chica loca, rogando como mendigo/ Y si tu novio llama, dile que somo’ amigos/ Te invito otra copa, con mi dinero invertido.

 

Alejandro dice que con su yo rapero se relaja pero incluso su música no escapa de sus mediciones. “Si lo puedo medir, lo puedo mejorar. Cada día veo qué rimas le gustan más a la gente y rapeo una hora al día para practicar”. Y la vida personal tampoco está exenta de sus cálculos: Alejandro cuenta que si le gusta una chica piensa en los pasos a seguir para conquistarla y mide si va ganando su atención. “Si querés vender marcadores sacas al mercado uno rojo, uno negro y uno verde. Al medir tus ventas, el que menos vendió debe salir del mercado y te concentras en producir los otros. En las relaciones interpersonales hago lo mismo. Tengo dos historias, la del rapero y la del creador de Flux, veo cual gusta más y sigo promocionando esa”. Para Alejandro conquistar una chica es como planificar una estrategia de venta.

 

El chico que fue llamado nerd parece tener una solución y un plan para todo. Y dice que lo que no sabe lo estudia en Google o en libros. Alejandro tiene un negocio exitoso, un trabajo y un álbum de rap recién lanzado. Pero parece que no olvida sus raíces. En una de sus canciones, cantadas en inglés, rima estas frases: “Tengo un cuarto lleno de dinero/ Me acuerdo como antes la gente se burlaba de mi /Ahora son ellos los que actúan raro”. Quizás vaya dedicada a algunos.

Martes 21 de Mayo, 2019
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